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Fallece Tim Curry a los 80 años, el camaleónico actor e icono de culto de «The Rocky Horror Picture Show» e «It»

El intérprete británico, célebre por inmortalizar al extravagante Dr. Frank-N-Furter y al temible payaso Pennywise, murió en su residencia de Toluca Lake tras una prolífica carrera en cine, teatro y televisión.

Por Luis Moreno

El legendario actor y cantante británico Tim Curry, cuya versatilidad e irreverente magnetismo dejaron una huella imborrable en la cultura pop mundial, falleció este miércoles a los 80 años en su residencia de Toluca Lake, en Los Ángeles. La noticia fue confirmada por su gestora y amiga de años, Marcia Hurwitz. Curry, quien sufrió un grave accidente cerebrovascular en 2012 que redujo su movilidad y lo llevó a utilizar una silla de ruedas, afrontó sus últimos años rodeado del afecto de sus allegados y el continuo reconocimiento de la industria.

Nacido el 19 de abril de 1946 en Cheshire, Inglaterra, e hijo de un capellán de la Marina Real, Timothy James Curry inició su andadura profesional en la producción del West End londinense del musical Hair en 1968. Fue en esa época donde conoció a Richard O’Brien, creador de The Rocky Horror Picture Show, una colaboración que cambiaría el rumbo de su carrera y del cine musical contemporáneo.

Curry dio vida al inolvidable Dr. Frank-N-Furter primero en las tablas del Royal Court Theatre y posteriormente en la famosa adaptación cinematográfica de 1975, compartiendo pantalla con unos jóvenes Susan Sarandon y Barry Bostwick. Con su interpretación del seductor científico de Transilvania en medias de red y corsé, la película trascendió como un fenómeno de culto global. Más allá de su éxito comercial, la producción se convirtió en un refugio de libertad identitaria para generaciones. El propio actor recordó en una entrevista para NPR en 2005 la profunda respuesta de la audiencia:

«He recibido correspondencia muy conmovedora de personas que me decían: ‘Gracias por ayudarme a descubrir quién era’. Eso es algo maravilloso».

A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, Curry evitó encasillarse, decantándose con frecuencia por villanos complejos y personajes extravagantes. En 1982 interpretó al maquiavélico Rooster Hannigan en la adaptación cinematográfica de Annie, y en 1990 redefinió el terror televisivo al encarnar a Pennywise en la miniserie de la cadena ABC It, basada en la novela de Stephen King. Su escalofriante actuación atrajo a más de 37 millones de hogares y consolidó su lugar como uno de los antagonistas más memorables de la pantalla chica.

Su versatilidad interpretativa abarcó géneros sumamente diversos. Destacó en comedias y producciones familiares como Clue (1985), la cinta de acción La caza del Octubre Rojo (1990), Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York (1992), Los tres mosqueteros (1993) y Los Muppets en la Isla del Tesoro (1996). Sobre su afinidad por estos roles, el actor comentó con humor durante una entrevista en The View: «A los actores europeos en EE. UU. nos pasa mucho si no nos establecemos como galanes románticos. La realidad es que los chicos malos siempre están mucho mejor escritos y son irresistibles de interpretar».

En los escenarios de Broadway y el West End, Curry acumuló tres candidaturas a los Premios Tony por sus actuaciones estelares en Amadeus (1981), My Favorite Year (1993) y la comedia musical de Monty Python Spamalot (2005). Asimismo, desarrolló una prolífica e influyente carrera como actor de doblaje, ganando un premio Daytime Emmy por su papel del Capitán Garfio en Peter Pan y los piratas y prestando su voz a producciones como FernGully, Los Thornberrys y Star Wars: The Clone Wars.

Pese a los retos de salud derivados de su afección vascular en 2012, Curry continuó trabajando en proyectos de voz y participando en apariciones públicas de homenaje, incluyendo la narración de la versión televisiva de Rocky Horror en 2016. Recientemente había reflexionado sobre su trayectoria en un libro de memorias titulado Vagabond. De carácter reservado e íntegro frente a su vida personal, el actor expresó en sus últimas entrevistas con medios estadounidenses un sereno distanciamiento ante la finitud de la vida:

«No le temo a la muerte. Intento evitarla, como todos, pero sospecho que al final la recibiré con el brazo abierto».

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