Flávio Bolsonaro aventaja a Lula da Silva en la primera vuelta presidencial de Brasil y van a balotaje
Con el 90 % de los votos escrutados, el candidato de la derecha obtiene el 48.05 % frente al 43.97 % del actual mandatario; la definición se trasladará a una segunda vuelta el 25 de octubre.
Por Luis Moreno
En una jornada electoral decisiva para el rumbo político de América Latina, este domingo 4 de octubre Brasil celebró la primera vuelta de sus elecciones generales, configurando un escenario de polarización entre dos modelos contrapuestos de nación: la izquierda progresista encabezada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y la ultraderecha representada por el senador Flávio Bolsonaro.
Con el 90 % del censo oficial escrutado por el Tribunal Superior Electoral, Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro— se mantiene al frente con el 48.05 % de los sufragios, aventajando por poco más de cuatro puntos porcentuales a Lula da Silva, quien alcanza el 43.97 % en su aspiración por lograr un cuarto mandato presidencial.
Al no alcanzar ningún aspirante la barrera del 50 % más uno de los votos válidos en esta primera ronda, la contienda se resolverá en una segunda vuelta electoral programada para el próximo domingo 25 de octubre entre los dos candidatos más votados.
Más de 158 millones de ciudadanos estaban convocados a las urnas para definir la Presidencia de la República —entre 13 candidaturas registradas—, además de la renovación de los 513 escaños de la Cámara de Diputados, dos terceras partes del Senado, así como las gubernaturas, vicegubernaturas y asambleas legislativas de los 27 estados federativos.
En el plano regional, el bloque conservador anotó un triunfo clave en el estado de São Paulo, la entidad más poblada y el principal motor económico del país. El actual gobernador y aliado estratégico del bolsonarismo, Tarcísio de Freitas, logró su reelección en primera vuelta al imponerse de manera contundente con el 62.8 % de los votos frente al 36.2 % obtenido por Fernando Haddad, aspirante del Partido de los Trabajadores (PT) y hombre de confianza de Lula da Silva.
El resultado del próximo 25 de octubre redefinirá el equilibrio de fuerzas en las instituciones brasileñas y tendrá un impacto directo en los reacomodos geopolíticos y diplomáticos de la región.

