Detectan por primera vez emisiones de radio procedentes de un exoplaneta fuera del sistema solar
Un equipo liderado por astrónomos de Harvard identificó potentes señales atribuidas a un campo magnético masivo y auroras extremas en el gigante gaseoso Beta Pictoris b.
Por Luis Moreno
En lo que representa un hito histórico para la astrofísica moderna, un grupo de científicos ha detectado de forma directa la primera emisión de radio confirmada proveniente de un planeta fuera de nuestro sistema solar. El hallazgo, registrado a través del telescopio MeerKAT en Sudáfrica, rastreó ráfagas de radio repetitivas que se originan en Beta Pictoris b, un exoplaneta gigante gaseoso ubicado a 63 años luz de la Tierra, una distancia relativamente corta en términos astronómicos.
A pesar de que el término «señales de radio» suele vincularse de manera popular con la búsqueda de inteligencia extraterrestre, los autores de la investigación aclararon que el fenómeno responde a procesos físicos de escala colosal. «Sé que las señales de radio se asocian con la búsqueda de inteligencia extraterrestre, pero esto es algo muy diferente», explicó Edo Berger, profesor de Astronomía en la Universidad de Harvard y coinvestigador del estudio.
De acuerdo con el informe preliminar publicado en la plataforma de preimpresión ArXiv y actualmente en proceso de revisión por pares, la señal corresponde a una emisión de radio auroral, un fenómeno similar a las auroras boreales de la Tierra o las observadas en Júpiter y Saturno. Sin embargo, para producir ondas de radio en las frecuencias detectadas, los científicos determinaron que el exoplaneta cuenta con un campo magnético gigantesco.
«El campo magnético de este planeta es al menos 200 veces más fuerte que el campo magnético de Júpiter», detalló Berger, investigador del Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian (CfA). Este hallazgo resulta sobresaliente si se considera que el campo magnético de Júpiter genera la estructura magnética más grande del sistema solar, extendiéndose hasta tres millones de kilómetros hacia el Sol. En Beta Pictoris b, partículas de alta energía que giran en espiral dentro de estas líneas magnéticas producen tanto el resplandor de las auroras como las intensas emisiones electromagnéticas.

Un hallazgo inesperado en un sistema joven
El sistema planetario Beta Pictoris es uno de los más estudiados por la comunidad científica internacional. Su estrella anfitriona, 1.75 veces más masiva que el Sol, es sumamente joven —con apenas 23 millones de años, en comparación con los 4,500 millones de años de nuestro sistema solar— y alberga tres planetas descubiertos entre 2008 y 2026, además de un denso disco de polvo y unos 30 cometas registrados.
La detección fue realizada por Kevin Ortiz Ceballos, investigador doctoral del CfA y autor principal del artículo, mientras analizaba datos obtenidos con la red de 64 antenas del observatorio MeerKAT. La localización precisa de la fuente directamente en el planeta, excluyendo la radiación propia de la estrella, resolvió el principal obstáculo que durante años impidió confirmar indicios previos en otros exoplanetas.
«Lo que es único en este estudio es que localizan la emisión en el propio planeta, de forma independiente a la estrella», destacó Joseph Callingham, profesor del Instituto de Astronomía Anton Pannekoek de la Universidad de Ámsterdam, quien no participó en la investigación.

Implicaciones para la ciencia planetaria
Expertos independientes coinciden en que, de ser validado por la comunidad científica en los próximos meses, el descubrimiento transformará la comprensión sobre cómo interactúan los mundos distantes con su entorno espacial y la formación de sus atmósferas. Los campos magnéticos funcionan como escudos protectores frente al viento estelar, reteniendo las capas atmosféricas de los planetas y definiendo sus condiciones de habitabilidad.
El equipo de investigadores ha solicitado mayor tiempo de uso en telescopios internacionales para determinar la causa exacta de la extraordinaria fuerza magnética de Beta Pictoris b, un enigma que promete abrir una nueva era en la caracterización de exoplanetas mediante la radioastronomía.

