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Francia rinde máxima justicia histórica a Marc Bloch: el primer historiador ingresa al Panteón de París

A 82 años de su fusilamiento por la Gestapo, el cofundador de la Escuela de los Annales y heroico combatiente de la Resistencia es elevado al templo de los inmortales. Sus descendientes exigieron vetar a políticos de extrema derecha en el homenaje.

Por Luis Moreno

Este martes 23 de junio de 2026 se consolidó un hito de profunda reparación ética e intelectual en Francia. Por primera vez en la historia, un historiador cruzó el umbral del Panteón de París, el monumento nacional donde la República honra a sus personalidades ilustres. Se trata de Marc Bloch, el genial académico medievalista, patriota y combatiente judío de las dos guerras mundiales que fue torturado y fusilado por los nazis en junio de 1944.

El ingreso al «templo de los inmortales», impulsado por el presidente Emmanuel Macron, celebra de forma simultánea el legado científico que revolucionó las ciencias humanas en el siglo XX y la valentía sacrificial de un hombre de letras que se convirtió en pilar de la Resistencia en la clandestinidad. Macron describió a Bloch como un «hombre de la Ilustración en el ejército de las sombras».

Dos cenotafios portadores de memoria y el rechazo a la ultraderecha

Por decisión de sus familiares, los restos físicos de Marc Bloch y de su esposa, Simonne Vidal, continuarán reposando en el cementerio de la localidad de Bourg-d’Hem, en el centro de Francia, donde fueron depositados en 1977 bajo una lápida que lleva la inscripción Dilexit veritatem («Amó la verdad»).

En su lugar, dos ataúdes cargados de objetos simbólicos, correspondencia personal, fotografías y las medallas militares de la pareja recorrieron la calle Soufflot rumbo a la cripta XIII del Panteón, donde reposarán junto a figuras icónicas de la resistencia al fascismo como Jean Moulin, Josephine Baker y Missak Manouchian.

«Es un reconocimiento enorme», declaró a la agencia AFP su nieta, Suzette Bloch. La ceremonia estuvo cobijada por una firme postura política de sus descendientes, quienes exigieron de manera formal que ningún líder de partidos de extrema derecha —como Marine Le Pen— participara en el homenaje. Sus familiares recordaron el arraigado valor de la alteridad que profesaba el historiador, quien en vida padeció el despojo de sus derechos cívicos y el expolio de sus bienes por las leyes antisemitas del régimen colaboracionista de Vichy.

Del frente de batalla a las aulas de la Sorbona

Nacido en Lyon en 1886 en el seno de una familia académica de origen judío-alsaciano, Marc Bloch creció con un sólido capital cultural y un profundo amor por las instituciones republicanas. Durante la Primera Guerra Mundial, se alistó como sargento de infantería, combatió en las cruentas batallas del Somme y de los Chemins des Dames, sobrevivió a impactos directos en su uniforme y fue desmovilizado en 1919 con el rango de capitán y la Cruz de Guerra.

Padre de seis hijos y con una salud frágil, Bloch alternó el servicio a su país con una brillante carrera universitaria que lo llevó a obtener una cátedra en la Sorbona. En 1929, junto a Lucien Febvre, fundó la revista Annales d’histoire économique et sociale, dando origen a la Escuela de los Annales. Esta corriente historiográfica modificó para siempre el análisis del pasado, desplazando el enfoque tradicional de las batallas de «grandes hombres» para abrir las puertas a la interdisciplinariedad a través de la economía, la antropología y la sociología.

El «desconocido número 14» y su legado vigente

Al estallar la Segunda Guerra Mundial en 1939, y a pesar de contar con 53 años, volvió a vestir voluntariamente el uniforme militar, autodenominándose «el capitán más viejo del ejército francés». Tras presenciar el doloroso derrumbe de las fuerzas armadas locales ante la invasión alemana, plasmó su diagnóstico ético en la obra póstuma La extraña derrota.

Privado de la enseñanza y perseguido por su origen étnico, en 1943 se unió en Lyon a las filas de la Resistencia bajo el seudónimo de «Blanchard». Capturado el 8 de marzo de 1944 por la Gestapo, soportó extenuantes sesiones de tortura ordenadas por el jefe nazi Klaus Barbie, manteniendo un silencio absoluto sobre la organización.

El 16 de junio de 1944, diez días después del desembarco de Normandía y a escasas semanas de la liberación de Francia, Bloch fue trasladado a un prado junto a una carretera al norte de Lyon y ejecutado junto a otros 27 compañeros de lucha. En los registros iniciales de la gendarmería, su cuerpo fue catalogado fríamente como el «desconocido número 14». Hoy, más de ocho décadas después de aquel trágico desenlace, su nación finalmente ha grabado su nombre en lo más alto de su memoria colectiva.

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