Fallece el icónico artista británico David Hockney a los 88 años
Considerado uno de los máximos referentes del arte contemporáneo y del movimiento Pop Art, el pintor murió en su residencia tras seis décadas de una carrera definida por la constante innovación tecnológica.
Por Luis Moreno
El célebre pintor, fotógrafo y diseñador británico David Hockney, una de las figuras más influyentes y revolucionarias del arte de los siglos XX y XXI, falleció pacíficamente en su hogar el 11 de junio de 2026, a menos de un mes de cumplir 89 años. La noticia fue confirmada por sus representantes y su publicista de toda la vida, Erica Bolton, quien destacó el espíritu incansable y la curiosidad investigativa que caracterizaron al creador hasta sus últimos días.
Hockney consolidó su reputación internacional durante la efervescencia cultural de la década de 1960. Sus célebres pinturas de piscinas bajo el sol de Los Ángeles (EE. UU.), como A Bigger Splash y Portrait of an Artist (Pool With Two Figures), no solo definieron la estética visual de la urbe californiana, sino que plasmaron con maestría escenas de amor, erotismo y melancolía. En noviembre de 2018, esta última pieza marcó un hito histórico en el mercado del arte al subastarse por 90.3 millones de dólares, estableciendo en ese momento un récord mundial para un artista vivo.

De la posguerra a la rebelión académica
Nacido el 9 de julio de 1937 en Bradford, al norte de Inglaterra, Hockney creció en el seno de una familia de clase trabajadora con ideales firmes; su padre era un objetor de conciencia y su madre una devota metodista. Sus inclinaciones artísticas brotaron durante las carencias de la posguerra, utilizando los libros de himnos eclesiásticos y el suelo de la cocina como lienzos improvisados. A los 16 años ingresó a la escuela de arte local y posteriormente se trasladó al prestigioso Royal College of Art de Londres en 1959.
En la academia londinense sobresalió tanto por su talento como por su carácter indómito. Se negó a realizar un dibujo de una modelo femenina argumentando sus preferencias artísticas y rechazó escribir el ensayo final de titulación, exigiendo ser evaluado exclusivamente por sus obras. El colegio, reconociendo su genialidad, modificó sus reglamentos para otorgarle el diploma. Homosexual orgulloso en una época donde la orientación sexual era perseguida por la ley británica, Hockney plasmó abiertamente el deseo y los cuerpos masculinos en lienzos inspirados en la poesía de Walt Whitman, desafiando el conservadurismo de la sociedad de su tiempo.









El arte de mirar y la experimentación tecnológica
Con su característico cabello rubio platino, gafas redondas de montura gruesa y un cigarrillo perenne en los labios, Hockney se convirtió en un rostro habitual de la bohemia de los años sesenta a ambos lados del Atlántico, codeándose con celebridades de la talla de Andy Warhol y Mick Jagger. Pese a su faceta pública de flâneur, mantuvo una férrea disciplina de trabajo que le permitió dominar múltiples disciplinas técnicas.
A lo largo de su trayectoria profesional, Hockney mostró un entusiasmo singular por la tecnología. En la década de 1970 revolucionó la fotografía con sus célebres joiners (collages de imágenes Polaroid que desafiaban las leyes tradicionales de la perspectiva). Posteriormente experimentó con fotocopiadoras, máquinas de fax y, en años recientes, se convirtió en un pionero del arte digital al realizar detallados retratos y paisajes directamente en su iPad, incluyendo un retrato del cantante pop Harry Styles. «Solo me interesa la tecnología que sirve para hacer imágenes», solía declarar.
Tras residir largas temporadas en Estados Unidos, Hockney regresó a su natal Yorkshire en 2005 para volcarse en la pintura de paisajes monumentales al aire libre. En 2013, su entorno personal enfrentó una tragedia cuando su joven asistente de estudio, Dominic Elliott, falleció en la residencia del artista tras ingerir un producto de limpieza doméstico en un contexto de consumo de sustancias recreativas; una investigación forense posterior determinó que se trató de una muerte accidental y desvinculó por completo al pintor del suceso. En sus últimos años de vida, Hockney trasladó su residencia a Normandía (Francia), donde continuó pintando la llegada de la primavera durante el confinamiento global por la pandemia de coronavirus.




Reacciones mundiales ante la pérdida de un «original»
La muerte del pintor desató una ola de pronunciamientos institucionales y políticos en el Reino Unido. El primer ministro británico, Keir Starmer, lamentó el deceso señalando que su obra vívida e inconfundible influyó de manera definitiva en generaciones enteras. Por su parte, el rey Carlos III emitió un emotivo mensaje en el que describió a Hockney como «un gigante del mundo del arte» y un amigo entrañable dotado de un encanto irreprochable. El monarca recordó con simpatía las icónicas sandalias tipo Crocs amarillas que el artista solía calzar incluso durante las ceremonias solemnes en el palacio real.
Grandes instituciones museísticas como la red de galerías Tate de Londres y el Centro Pompidou de París emitieron comunicados expresando que la pérdida para el circuito artístico es incalculable. Representantes de la Tate confirmaron que mantendrán la colaboración con el equipo del creador para llevar a cabo una magna exposición retrospectiva programada para el año 2027 en la Tate Britain, así como una instalación multimedia en la Tate Modern, coincidiendo con lo que habría sido el cumpleaños número 90 de un artista que rigió su vida bajo la máxima de «amar la vida».

