Internacional

París reabre sus Catacumbas: El osario más grande del mundo se moderniza con tecnología inmersiva

Tras cinco meses de restauración, el enigmático subsuelo parisino reabre sus puertas este miércoles con una nueva escenografía y experiencias sonoras para sus 600 mil visitantes anuales.

Por Luis Moreno

Las entrañas de la «Ciudad de la Luz» están listas para recibir de nuevo al mundo. Tras un periodo de cinco meses dedicado a la conservación y modernización de sus instalaciones, las Catacumbas de París reiniciarán el acceso público el próximo miércoles, prometiendo una experiencia sensorial renovada en el osario subterráneo más extenso del planeta.

El proyecto, impulsado por Museos de París, incluyó la mejora de sistemas técnicos y la creación de una nueva «escenografía realzada». Los visitantes ahora podrán explorar los muros que resguardan los restos de más de 6 millones de personas apoyados por un sistema de audio inmersivo de alta fidelidad, diseñado para revelar detalles históricos hasta ahora desconocidos.

Un viaje al corazón de la historia

Situadas a 20 metros de profundidad, las catacumbas se dividen en dos grandes secciones: las antiguas canteras de piedra caliza, utilizadas para construir la capital francesa, y el osario municipal, donde yacen restos trasladados desde finales del siglo XVIII debido al desbordamiento de los cementerios de la superficie.

Isabelle Knafou, administradora del recinto, destacó que la intervención no solo busca modernizar, sino proteger la identidad del sitio, incluyendo sus galerías cubiertas de grafitis históricos y obras de arte que datan de diversas épocas, como reproducciones de La gran ola de Kanagawa o frescos de la revolución de 1848.

El mundo secreto de los «Catáfilos»

Más allá del recorrido oficial de 1,500 metros, existe una red prohibida de cientos de kilómetros que conforma una auténtica «ciudad paralela». Este laberinto es el hogar de los catáfilos, una comunidad de apasionados del misterio que recorren túneles estrechos, búnkeres de la Segunda Guerra Mundial y pasajes que aún conservan fósiles marinos de hace millones de años.

Pese a que el acceso a estas zonas no oficiales es ilegal y conlleva multas, la cultura catáfila sigue viva, manteniendo en secreto las entradas a este mundo sin señal de teléfono, donde el silencio y la piedra ofrecen una paz inusual bajo el bullicio de los adoquines parisinos.

Con la reapertura, se espera que diariamente 2,000 turistas desciendan a las profundidades, consolidando a las Catacumbas como uno de los monumentos más fascinantes y macabros del patrimonio mundial.

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