Trasladan a la CDMX restos humanos de 10,000 años hallados en el sistema Sac Actun
Por Luis Moreno
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concretó el traslado de un esqueleto masculino de entre 20 y 25 años y un cráneo femenino, recuperados en el sistema de ríos subterráneos Sac Actun, en Quintana Roo. Los restos, que datan de hace aproximadamente 10,000 años, serán sometidos a estudios bioarqueológicos profundos para descifrar los secretos de los primeros pobladores de México.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este hallazgo representa un avance fundamental para la investigación de la prehistoria en el territorio nacional, confirmando el valor del trabajo especializado del INAH en la protección del patrimonio excepcional.
Perfil de los hallazgos
Tras las primeras observaciones realizadas por el antropólogo físico Arturo Talavera González, se determinó que el esqueleto principal pertenece a un hombre de complexión muy delgada y una estatura estimada entre 1.45 y 1.50 metros. Se logró recuperar el 40% de su estructura ósea, incluyendo costillas, vértebras y fragmentos de huesos largos.







Por otro lado, el cráneo femenino pertenece a una mujer de entre 35 y 45 años al morir. Los especialistas señalaron que presenta indicios de una mala alimentación y pérdida total de piezas dentales en la mandíbula. Una de las líneas de investigación más intrigantes, sugerida por el antropólogo James Chatters, plantea la hipótesis de que este individuo podría tener filiación afrodescendiente, posibilidad que será confirmada mediante estudios osteométricos.
Una «Cripta Funeraria Natural»
El arqueólogo Luis Alberto Martos López, asesor del proyecto, explicó que el esqueleto fue localizado a 200 metros de penetración en un cenote y a ocho metros de profundidad. El hallazgo de carbón en la zona sugiere que el sitio funcionó como refugio y, posiblemente, como una cripta funeraria natural entre 8,000 y 10,000 años atrás, cuando el nivel del mar se encontraba hasta 30 metros por debajo del actual.
«Se ve que había fogones, lo cual indica actividad en la cueva y que, probablemente, cuando esta persona murió, usaron la cámara para ritos mortuorios», señaló Martos López.
El proyecto de recuperación, liderado por Octavio del Río Lara y el arqueólogo Gustavo García García, cuenta con un equipo multidisciplinario de hidrogeólogos, biólogos moleculares e ingenieros, consolidando un esfuerzo internacional para entender la vida en la antigua pradera de la Península de Yucatán.

