Bob Dylan rinde tributo a la genialidad de Randy Newman: «No hay nada mejor que esto»
Por Luis Moreno
Bob Dylan, el legendario bardo y Premio Nobel de Literatura, es conocido por ser tan reservado con sus elogios como complejo en sus letras. Sin embargo, cuando se trata de reconocer la maestría en el oficio de escribir canciones, Dylan no ha dudado en señalar a un colega como un referente inalcanzable: Randy Newman.
A pesar de que Newman es frecuentemente identificado por las generaciones más jóvenes como «el compositor de Pixar», para Dylan representa al «Príncipe Heredero» de la composición estadounidense, situándolo en la misma liga que leyendas como Jelly Roll Morton.
El dominio del arte sobre el espectáculo
En diversas entrevistas, Dylan ha matizado que el talento de Newman no reside en el histrionismo sobre el escenario, sino en la arquitectura de sus piezas. «Randy quizá no suba al escenario y te deje boquiabierto, ni va a entusiasmar a la gente de la primera fila. Pero va a escribir una obra mejor que la mayoría de los que pueden hacerlo», afirmó con contundencia.
Para el autor de Like a Rolling Stone, Newman posee una comprensión de la música que pocos alcanzan, destacando dos composiciones que considera cumbres del cancionero americano:
- «Louisiana 1927»: Una crónica sobre la devastadora inundación del Mississippi.
- «Sail Away»: Una pieza cargada de ironía sobre el comercio de esclavos.
«No hay nada mejor que eso. Es como un himno clásico y heroico. Él lo logró, y hay muy pocas personas que lo han hecho», sentenció Dylan, subrayando que Newman «domina el arte» de decir cosas importantes a través de un estilo engañosamente relajado.

Un club selecto: De Randy Newman a Johnny Cash
Esta apertura de Dylan para elogiar a sus pares es inusual. Históricamente, mantuvo su admiración por figuras como The Beatles en privado durante décadas. Sin embargo, en sus crónicas también ha dejado espacio para figuras como Johnny Cash.
Dylan describió la voz de Cash como algo que «hacía que el mundo se hiciera más chico», comparando su presencia sonora con la sensación de estar «al borde del abismo».
El valor de la sátira y la composición
Lo que une a Dylan con Newman es su capacidad para utilizar narradores poco fiables y la ironía. Mientras que otros compositores buscan la sinceridad absoluta, Newman y Dylan dominan la sátira, diciendo la verdad y burlándose al mismo tiempo. Para Dylan, el trabajo de Newman en sus primeras etapas —piezas simples, pero profundas— lo coloca en una clase propia a la que pocos compositores contemporáneos pueden aspirar.

