Francia expandirá su arsenal nuclear por primera vez desde la Guerra Fría ante la crisis del orden mundial
Por Luis Moreno
En un movimiento sin precedentes en las últimas tres décadas, el presidente Emmanuel Macron anunció este lunes que Francia aumentará su número de ojivas nucleares. La decisión marca el fin de una política de estabilización mantenida desde 1992 y posiciona a París como el nuevo eje de la defensa estratégica en una Europa que observa con recelo el distanciamiento de Estados Unidos.
Desde la base militar de L’Île Longue, sede de los submarinos de misiles balísticos franceses, Macron justificó la medida bajo una nueva doctrina de «disuasión avanzada». Aunque se abstuvo de revelar la cifra exacta del incremento por razones de seguridad nacional, el mandatario fue tajante: Francia debe garantizar que su poder destructivo sea capaz de disuadir a cualquier adversario, sin importar su tamaño.
El fin del «paraguas nuclear» estadounidense
El anuncio llega en un momento de fragilidad extrema para la OTAN y la Unión Europea. Ante las tensiones recurrentes con la administración de Donald Trump y las dudas sobre el compromiso de Washington para defender el continente, Francia —la única potencia nuclear de la UE— ha decidido tomar el liderazgo.
«El orden basado en reglas está en ruinas», admitió Macron, señalando factores clave para esta ruptura:
- El fin del Tratado New START: La reciente disolución de los acuerdos de control de armas entre Rusia y EE. UU. ha dejado un vacío legal peligroso.
- Amenazas multipolares: Macron citó la «guerra cruel» de Rusia, el vertiginoso crecimiento armamentista de China y las capacidades balísticas de Irán como riesgos directos para las fronteras europeas.
Una disuasión con sello europeo
A diferencia de décadas anteriores, la nueva doctrina francesa busca «asociar» a sus socios continentales. Macron ha ofrecido a otros países europeos participar en ejercicios de disuasión nuclear y permitir el despliegue temporal de fuerzas aéreas estratégicas francesas en territorios aliados.
En este sentido, el canciller de Alemania, Friedrich Merz, confirmó haber mantenido conversaciones con Macron para que aviones de la Fuerza Aérea alemana puedan, eventualmente, transportar armamento nuclear francés. Asimismo, Francia y Reino Unido (única otra potencia nuclear en Europa) han firmado una declaración para coordinar sus fuerzas estratégicas, aunque ambos mantienen su independencia de mando.
Una advertencia al mundo
A pesar de la apertura hacia sus aliados, Macron enfatizó que la decisión final sobre el uso del arsenal seguirá siendo competencia exclusiva de la presidencia francesa. Con una retórica inusualmente dura, advirtió sobre el costo de atacar a Francia:
«Si tuviéramos que usar nuestro arsenal, ningún Estado, por poderoso que sea, podría protegerse de él, y ningún Estado, por grande que sea, se recuperaría», sentenció el mandatario frente a un submarino nuclear.
Este fortalecimiento del arsenal, que actualmente cuenta con menos de 300 ojivas, busca asegurar la paz a través de un poder destructivo garantizado, en un mundo donde las «líneas rojas» han dejado de ser claras para los enemigos de Occidente.

