Internacional

Clima de tensión en el Congreso de EE.UU. en la comparecencia de Pam Bondi

Por Luis Moreno

En una comparecencia que se extendió por más de cinco horas, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, enfrentó este miércoles una de las audiencias más hostiles de su gestión ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes. El motivo: las graves acusaciones sobre el manejo de los archivos del convicto delincuente sexual Jeffrey Epstein, donde se señala al Departamento de Justicia (DOJ) de proteger a los victimarios mientras exponía información sensible de las víctimas.

Disculpas bajo fuego

Al inicio de la sesión, Bondi calificó a Epstein como un «monstruo» y lamentó profundamente el sufrimiento de las sobrevivientes. Sin embargo, el gesto fue recibido con escepticismo por la bancada demócrata. La representante Pramila Jayapal (Washington) protagonizó uno de los momentos más simbólicos al pedir a las víctimas presentes en la sala que se pusieran de pie y levantaran la mano si el Departamento de Justicia nunca se había reunido con ellas; todas las presentes realizaron el gesto, evidenciando una desconexión entre la retórica oficial y la atención a las afectadas.

«Víctimas expuestas, abusadores protegidos»

El eje central del conflicto radica en la publicación de millones de archivos relacionados con la trama de explotación. Legisladores como Jerry Nadler (Nueva York) calificaron de «impactante» e «incompetente» que el DOJ publicara nombres, direcciones, correos y hasta fotografías de desnudos de las víctimas sin censura, mientras que las identidades de presuntos cómplices y abusadores permanecieron bajo reserva.

«La respuesta a mi pregunta de a cuántos cómplices de Epstein han acusado es cero. Han pasado un año y el Departamento de Justicia afirmó falsamente que no había más pistas», espetó Nadler durante el interrogatorio.

Bondi defendió la actuación de su oficina asegurando que el proceso de edición fue realizado por un equipo de 500 abogados y que el presidente Donald Trump ha sido «el más transparente de la historia» al firmar la ley para divulgar dichos documentos.

El factor Trump y los altos funcionarios

La audiencia también se tornó personal y política cuando se cuestionó la aparición del nombre de Donald Trump en los archivos y su relación con las fiestas de Epstein. Ante las preguntas del representante Ted Lieu sobre la presunta presencia de menores en dichas reuniones, Bondi respondió que «no hay evidencia de que el presidente haya cometido un delito» y calificó el interrogatorio como un intento de desviar la atención de los logros de la administración.

Asimismo, la presión alcanzó al gabinete de Trump. Se cuestionó la permanencia del secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien recientemente admitió haberse reunido con Epstein después de su condena en 2008, contradiciendo versiones previas.

Un legado en disputa

El representante Jamie Raskin (Maryland) cerró con una de las críticas más duras, acusando directamente al Departamento de Justicia de dirigir un «encubrimiento masivo». «Se están poniendo del lado de los perpetradores e ignorando a las víctimas. Ese será su legado», advirtió.

Por su parte, Bondi se mantuvo firme en su postura de «fiscal de carrera», insistiendo en que las cifras de arrestos por explotación infantil han aumentado un 10% en el último año, localizando a más de 2,700 víctimas bajo su supervisión.

La audiencia concluyó sin acuerdos, pero con una fractura evidente entre las autoridades de justicia y las sobrevivientes, quienes abandonaron el recinto tras exigir la renuncia de la fiscal por lo que consideran una «traición» a su privacidad y seguridad.

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