Comentario al libro Encuesta intelectual sobre la obra de Mauricio Beuchot. Tinta Sangre Ediciones. Puebla, Pue; enero, 2026. Compilación de Juvenal Cruz Vega
Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz
Pórtico
El trabajo que ahora comparto corresponde a la segunda parte de mi artículo, intitulado Encuesta intelectual sobre la obra de Mauricio Beuchot. (El comunicador Puebla. 5 de enero de 2026), y ambas partes conforman el libro que compilé con el mismo título Encuesta intelectual sobre la obra de Mauricio Beuchot, Tinta Sangre Ediciones, Puebla, Pue; enero 2026. De las cuarenta sentencias de autores diversos sobre Mauricio Beuchot, he seleccionado diez que considero nuevas aportaciones con relación a lo que ya había publicado anteriormente en este medio de comunicación de la ciudad de Puebla. Los diez intelectuales conocen muy bien la obra de nuestro autor, y coinciden todos en el tema central: la hermenéutica analógica, como ciencia, arte y método de la interpretación de textos. Todos ellos, aunque estudian al mismo autor, tienen semejanzas y al mismo tiempo diferencias en su pensamiento. El mismo director de la editorial ha retratado la esencia del opúsculo al decir: “Más que un homenaje, esta obra propone un espacio de diálogo y discernimiento, útil tanto para lectores que se inician en la filosofía de Beuchot como para quienes buscan profundizar en sus alcances teóricos, metodológicos y humanistas”. (Iván de Jesús Loyola Rodríguez. Puebla, enero, 2026).
Omití la presentación de Mauricio Beuchot, porque todos los autores han leído gran parte de su obra, la cual rebasa en número más de doscientos libros con una multifacética temática, tal como puede verse en la siguiente tabula: Elementos de semiótica, El problema de los universales, La filosofía del lenguaje en la Edad Media, Tratado de hermenéutica analógica, Perfiles esenciales de hermenéutica, Filosofía del lenguaje en la Nueva España, Historia de la filosofía en el México Colonial, Las dos caras del símbolo, La hermenéutica en la Edad Media, Hermenéutica analógica, símbolo y ontología, Microcosmos. El hombre como compendio del ser, Hermenéutica analógica, educación y filosofía, Interpretación del ser humano, Hermenéutica analógica y ciencias humanas, Hermenéutica analógica, educación y filosofía, Hermenéutica analógica de la educación, La huella analógica del caminar humano, Hechos e interpretaciones. Hacia una hermenéutica analógica, Senderos de iconicidad sobre el resplandor de las imágenes, El nuevo realismo y su hermenéutica. entre otros.
Al final de los comentarios, comparto la respuesta que ha dado el doctor Mauricio Beuchot, a la que él mismo ha titulado: agradecimiento, y por mi parte, la he titulado: alocución.
Aprovecho estas últimas líneas para agradecer al doctor Mauricio Beuchot por su amable gentileza, a los cuarenta intelectuales que contribuyeron con sus atinados comentarios, y a todo el puñado de amigos del Comunicador Puebla en torno a Guadalupe Moreno Sánchez y a Grissel Moreno, por permitir expresarme con suma libertad, lo cual me recuerda un bello pensamiento del historiador romano Cornelio Tácito, cuando escribe: “con la rara felicidad de los tiempos, donde está permitido sentir las cosas que quieras, y decir las que sientas”. (Rara temporum felicitate ubi sentire quae velis et quae sentias dicere licet. Tácito. Historia, I, 1). Gracias y que disfruten esta nueva disertación.
1). Dra. Consuelo González Cruz. Docente de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Una de las virtudes más raras en el mundo académico es la conjunción de erudición cautivadora y agradable humor. Esta rara coincidencia la tiene el Dr. Beuchot. Ha recorrido las más diversas sendas haciendo a la vez fecundo su pensamiento. Dudo que alguien haya leído a cabalidad su obra completa, porque su obra tiene tantos vértices que bastan uno o dos o más, para quedarse ahí y abrevar profusamente. Nadie que lo haya escuchado en una conferencia o tenido la oportunidad de asistir a una clase, como en mi caso, en la maestría, negará que Beuchot aporta una idea de exposición de la filosofía peculiar, muy suya, con su inteligente y a la vez sencillo buen humor.
En la maestría de la FFyL de la UNAM éramos varios alumnos los que asistíamos con mucha alegría a escucharlo, porque la clase era sumamente divertida. Recuerdo que un día yo iba tarde a la clase, pero a lo lejos, delante de mí, iba el Dr. Beuchot. Ese día me di cuenta de cómo era su itinerario antes de llegar al salón. Su caminar era interrumpido por los saludos continuos y las muestras de cariño, algunas casi eufóricas; recorría los apretados pasillos de la facultad prácticamente agitando las manos levantadas de manera permanente saludando a todo el que se cruzaba por su camino, no sé si reconociendo a todos los que lo abordaban. Cada clase era una agradable conferencia que nadie quería interrumpir, por tratarse de disertaciones perfectamente articuladas. En temas que me interesaban, descubrí que su vasto conocimiento de los medievales le permitió trazar un mapa conceptual e histórico en torno a la lectura escolástica de Heidegger, su relación con los neokantianos y Husserl, y dar su veredicto sobre la lectura univocista del filósofo de la Selva Negra, lectura de la que, según Beuchot, dependen problemas como la ontoteología, el olvido del ser y la diferencia entre ser y ente. También llamó mi atención su interpretación del pluralismo cultural que con la analogía evita el universalismo y el particularismo. Sin duda la hermenéutica analógica es el tema que ha rendido los mayores frutos en su pensamiento, porque ha tenido resonancia en los más diversos y remotos campos; sin embargo, con gracia y cierto aire picaresco, alguna vez nos contó que alguien le preguntó si la analogía podía aplicarse también a la contabilidad, pero Beuchot desincentivando al entusiasmado fan (y quizás imaginándoselo tras las rejas) muy firmemente le contestó: ahí si no, ahí no la recomiendo, y soltó una carcajada.
2). Dra. Julieta Lomelí Balver-Posdoctoranda del Departamento de Historia y Filosofía de LA Medicina-UNAM.
La obra de Mauricio Beuchot teje reflexiones transversales, construyendo un lúcido hogar para quien lo habita, una morada de sentido que sumerge sus raíces en la profundidad de la tierra, para ser estudiada por la mirada obsesiva del especialista, pero al mismo tiempo, su obra florece hacia la superficie, y es apreciada por el profesional foráneo a la filosofía, e incluso, por el amplio público lector. Así, el pensamiento de Mauricio Beuchot no olvida la pertinencia interdisciplinaria de su labor, ni tampoco la estética y la ética que amerita toda gran escuela. Su hermenéutica analógica, al ser utilizada en varias disciplinas, se sabe prudente y esquiva tanto la criptología, como la frivolidad de lo expresado, dándole la vuelta a los dos grandes pecados del pensamiento occidental: el dogmatismo reduccionista y el relativismo posmoderno.
3). Dr. Antonio Paoli Bolio. Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Campus Xochimilco.
El profesor Mauricio Beuchot, es sin duda, uno de los grandes humanistas mexicanos de hoy. Su teoría sobre la hermenéutica analógica ha abierto un camino muy importante para la interpretación a múltiples disciplinas, tanto en el campo de las letras como del derecho en sus distintas corrientes teóricas, la historia de México y la historia universal, las antropologías filosóficas, pedagogías, filosofías de la educación, estéticas, místicas y religiones. En cada una de estas dimensiones, presenta una profunda reflexión existencial en sus muchas decenas de libros publicados.
Una pregunta fundamental para el doctor Beuchot es sobre el lugar del ser humano en el cosmos. Este cuestionamiento aparece de diversas formas y bajo temas diferentes en sus libros. La ética ocupa un lugar muy importante en estas reflexiones de doctor Beuchot. Sus conocimientos y profundas reflexiones le dan grandes posibilidades para ofrecer claros planteamientos en el terreno de la ética.
La gran erudición de este gran Maestro en asignaturas tan diversas, ofrecen a sus alumnos y lectores una mirada ilustrada, capaz de articular temas diversos, de correlacionar problemas fundamentales y mostrar respuestas dadas a esos problemas desde una variedad de perspectivas. También le permite tomar distancia ante muy diferentes puntos de vista, ponderar y discernir. Por eso sus respuestas son las de un hombre sabio, de un pensador que examina, considera, equilibra, encarece la reflexión y continúa la investigación.
4). Mtro. Rubén Torres. Docente de la Universidad Anáhuac. Ciudad de México.
El Dr. Mauricio Beuchot representa, de manera eminente, la actualidad y el vigor de la filosofía escrita en lengua española. Su obra no solo da testimonio de una continuidad viva con la tradición filosófica, sino que muestra también la capacidad de esta tradición para renovarse y dialogar críticamente con los problemas del presente. Asentado en el horizonte del tomismo, Beuchot ha sabido reactivar uno de sus núcleos conceptuales más fecundos, la analogía, convirtiéndola a la vez en ariete metodológico y en enseña teórica de su pensamiento.
La analogía, tal como es recuperada y reformulada por Beuchot, no se presenta como un residuo arqueológico del pensamiento medieval, sino como una herramienta hermenéutica de gran potencia para la comprensión del mundo contemporáneo. Uno de los rasgos más destacados de su obra es, además, su marcado carácter interdisciplinar. Tanto el propio Beuchot como quienes se han formado en su escuela han explorado de manera sistemática la aplicabilidad de la hermenéutica analógica en ámbitos diversos como el derecho, la economía, la ética, la teología o las ciencias sociales. Esta apertura no diluye el rigor filosófico del planteamiento, sino que pone de manifiesto su fecundidad teórica y su capacidad para iluminar problemas concretos desde una racionalidad no reductiva.
Cabe sostener, finalmente, que la hermenéutica analógica goza y seguirá gozando de buena salud en las próximas décadas, en la medida en que sus seguidores se mantengan fieles a una actitud crítica y reflexiva. Someter un pensamiento a una crítica rigurosa no es un gesto de deslealtad, sino la forma más alta de reconocimiento intelectual. Tomarse en serio a un autor, interpelarlo, discutirlo y eventualmente matizarlo, constituye, sin duda, el mayor homenaje que puede rendirse a una obra filosófica viva.
5). Dr. Jaime Méndez Jiménez. Universidad Veracruzana. Campus Poza Rica.
Referirme al Dr. Mauricio Beuchot es hablar del hombre y de su obra. La cercanía, autenticidad y sencillez con que responde a quienes acudimos a él, son proverbiales. La serenidad, empatía y espiritualidad que emana, invitan a la confianza y al diálogo. Sus conferencias y conversaciones son amenas y estimulantes. Su agudeza intelectual, le permite brindar explicaciones sobre temas complicados, con máxima claridad y exactitud. Tiene el don de hacer sencillo lo complejo. Toca la genuina ingenuidad filosófica, por estar dotado de una mente preclara con una sutileza aquinatense.
Retomó la filosofía antigua y la postuló ante la comunidad mundial, en el Congreso Nacional de Filosofía de 1993 en Cuernavaca, la renovada corriente filosófica de la Hermenéutica Analógica como nuevo modelo de interpretación del hombre, del mundo y del universo. En el Tratado de hermenéutica analógica, desarrolla de inicio, su concepción hermenéutica, como una óptima, opción entre la univocidad y la equivocidad. En sus más de 200 libros, vincula esa noción con los saberes humanos, en una gama admirable que, por su amplitud, estimo constituye un verdadera Enciclopedia de Hermenéutica Analógica. En síntesis, el doctor Mauricio Beuchot ocupa un lugar privilegiado entre los investigadores de la actualidad.
6). Dr. Caleb Olvera Romero. Docente del Doctorado en Filosofía e Historia de las Ideas. Universidad Autónoma de Zacatecas.
Sobre M. Beuchot y su propuesta de Hermenéutica Analógica.
Conocí al Dr. Mauricio Beuchot en 1998, en el congreso nacional de filosofía realizado en la ciudad de Guanajuato. Con motivo de una conferencia que dictó sobre la Hermenéutica Analógica y de la que hice al final preguntas. A partir de ahí nació una amistad y un diálogo que ha durado casi 30 años. Lo que más me llamó la atención fue su disponibilidad a hablar de cuestiones filosóficas conmigo, que en aquel momento cursaba apenas la licenciatura en filosofía. Por eso puedo decir que M. Beuchot quizá es uno de los pocos filósofos que conozco, entendiendo por filósofos aquellos que tratan de vivir lo que piensan y no solo de repetir una tradición. Por eso ha generado la propuesta más interesante de la filosofía actual.
Partiendo de la filosofía hermenéutica de P. Ricoeur con el cual tuvo oportunidad de dialogar, extrajo las ideas para un pensamiento propio denominado Hermenéutica Analógica. Debido a que es la analogía la que nos permite entender esa dimensión icónica que se expresa en cada momento de nuestras vidas. Es la analogía el lenguaje primordial, ese que refiere a algo por su parecido, aunque mantiene la diferencia. Incluso es por analogía que podemos lograr la empatía, y llegar al otro, a ese gran Otro que se ve representado en cada uno de nosotros.
La Hermenéutica Analógica, es un principio prudencial (frónesis) y sería una propuesta vacía si no estuviera acompañada por una vida de prudencia. Por ello para los que lo conocemos, el Dr. Beuchot se ha convertido en alguien que enseña filosofía con el ejemplo.
Alguien siempre dispuesto a escuchar, dialogar, incluso a discutir su propuesta. La que parte del reconocimiento de los opuestos, de los extremos que ha denominado univocismo (el que pretende la verdad única) y el equivocismo (que sostiene que todas las interpretaciones son igual de verdaderas a pesar de ser diametralmente distintas). Así busca mediar, y reconocer el legítimo esfuerzo filosófico de buscar la verdad, pero sin menospreciar el contexto y las múltiples formas de nombrar al Ser. El ser se dice de muchas maneras. Hay quien tradujo eso a El ser no es unívoco ni equívoco, es, análogo. Por eso es un pensamiento incluyente, que abre la puerta a las distintas formas de nombrar, de pensar y de filosofar. Un pensamiento que busca reconciliar sin excluir, busca los puntos de unión de las distintas teorías sin despreciar las diferencias, de ahí que sea un pensamiento análogo, pues analogía es proporción.
La Hermenéutica Analógica es sin duda la propuesta que más influencia ha tenido en múltiples campos del saber humano, se ha aplicado, a la literatura, al derecho, a la estética, a la educación, a la antropología y un largo, pero largo etcétera… es de las pocas propuestas que ha generado una escuela. Por lo que podemos decir que hoy en día hay heideggerianos, foucaultianos, newkantianos, y los que orgullosamente somos hermeneutas analógicos.
7). Pbro. Mario Pérez Pérez. Sacerdote católico de la Arquidiócesis de Puebla.
El misterio de Jesucristo hecho hombre: una lectura desde la hermenéutica analógica de Mauricio Beuchot.
La Navidad, más allá de su dimensión cultural y afectiva, remite al núcleo de uno de los misterios fundamentales del cristianismo: la encarnación del Verbo, el acontecimiento en el que Dios se hace hombre sin dejar de ser Dios. Este misterio ha sido tradicionalmente abordado desde categorías teológicas y dogmáticas; sin embargo, la hermenéutica analógica, desarrollada por Mauricio Beuchot, ofrece una vía filosófica particularmente fecunda para pensarlo sin caer ni en el univocismo racionalista ni en el equivocismo relativista.
Beuchot insiste en que el misterio no es lo irracional, sino lo supra-racional: aquello que desborda la razón sin anularla. En este sentido, la encarnación no es un absurdo lógico, sino una verdad que exige un tipo de comprensión distinta, una comprensión analógica, capaz de respetar simultáneamente la cercanía y la distancia entre lo divino y lo humano. Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, no por identidad unívoca ni por mera ambigüedad simbólica, sino por una analogía del ser que preserva la diferencia en la unidad.
Desde esta perspectiva, el Niño de Belén no es solo un signo piadoso, sino un símbolo fuerte, en el sentido beuchotiano: un símbolo que participa de la realidad que significa. La humanidad de Cristo no es una apariencia ni un mero vehículo pedagógico; es una verdadera participación de lo divino en la historia, en el tiempo, en la carne. Aquí, la analogía permite afirmar que Dios se comunica plenamente sin agotarse en esa comunicación.
La hermenéutica analógica también ilumina el carácter histórico de la encarnación. Para Beuchot, el cristianismo no es una abstracción metafísica desligada del mundo, sino una religión de la encarnación, donde lo absoluto se deja leer en lo concreto. La Navidad, entonces, no es una evasión espiritual, sino una afirmación radical de que lo humano —con su fragilidad, su corporalidad y su límite— puede ser lugar de revelación.
En un mundo contemporáneo que oscila entre el literalismo religioso y la disolución simbólica, la propuesta de Beuchot resulta especialmente actual. Pensar a Cristo hecho hombre desde la analogía permite sostener el misterio sin clausurarlo, habitarlo sin reducirlo, y comprender que la fe, como la filosofía, no elimina la tensión, sino que aprende a vivir en ella. Así, la Navidad aparece no solo como una celebración, sino como una interpelación hermenéutica: ¿somos capaces de leer lo infinito en lo finito?, ¿de reconocer lo trascendente en lo cotidiano?, ¿de aceptar que el sentido no se impone de forma unívoca, pero tampoco se disuelve en la ambigüedad?
Desde la hermenéutica analógica de Mauricio Beuchot, el misterio de Jesucristo hecho hombre no se explica: se comprende analógicamente. Y en esa comprensión, la razón no se anula, sino que se ensancha.
8). Dr. Napoleón Conde Gaxiola. Instituto Politécnico Nacional.
El movimiento hermenéutico-analógico.
En el movimiento de la hermenéutica analógica, algunos se han dedicado a exponer y a desarrollar el edificio teórico de la misma, examinando sus fundamentos filosóficos. Asimismo, se ha visto en sus relaciones de estructura y función dentro de la filosofía. Allí se estudia la analogía en sí misma y en el modo como puede tener rendimiento para la interpretación, en la hermenéutica. Dentro de la filosofía misma, algunos la han relacionado con la ontología, señalando un cierto fundamento que la ontología le puede dar, porque, aun cuando los fundamentos fuertes se han criticado mucho, no se puede prescindir de todo fundamento ontológico ni de todo control epistemológico. Otros la han relacionado con la epistemología, buscando el tipo de metodología que contiene y el estatuto científico que alcanza. También se ha estudiado en relación con la antropología filosófica o filosofía del hombre. Allí se ha encontrado que la hermenéutica analógica puede ayudar para conseguir una imagen diferente y nueva del hombre, más acorde con estos tiempos de hermeneutización de la cultura.
Igualmente, se la ha aplicado a la ética. En ella se ha intentado un equilibrio entre la ética neoliberal, individualista, y la ética comunitarista, que atiende mucho al grupo. Y lo mismo se ha aplicado a la filosofía política. De hecho, se ha intentado incorporar a la hermenéutica crítica de Apel, Habermas, Cortina y Conill la hermenéutica analógica, para obtener una hermenéutica analógico-crítica, que pueda servir para hacer crítica de la cultura y de las instituciones sociopolíticas. También ha sido aplicada a la filosofía de la cultura, haciendo un cotejo muy interesante de la hermenéutica analógica con las posturas de Hannah Arendt y John Rawls.
De manera parecida, ha sido usada fuera de la filosofía, por ejemplo, en la psicología. Principalmente se ha usado para el psicoanálisis, tanto en su lectura teórica, es decir, para la comprensión de los conceptos psicoanalíticos, como también para la parte práctica del desempeño en la clínica. Igualmente, se ha aplicado en el problema antropológico- social de la cultura y el multiculturalismo. Ha resultado un multiculturalismo analógico, o un pluralismo cultural analógico, que desemboca en la interculturalidad, ya que éste se despliega de mejor manera cuando se tiene un equilibrio integrador y se evitan los absorcionismos univocistas y los exclusionismos equivocistas. De la misma manera, ha sido aplicado a la pedagogía.
También ha tenido buenos resultados al ser aplicada al estudio del símbolo y del mito. En efecto, el símbolo y el mito requieren una interpretación analógica de manera muy principal. Ha recibido, además, aplicaciones a la semiótica y a las ciencias del lenguaje. Del mismo modo lo ha sido a la teoría de la comunicación. También se ha empleado en la filología clásica. Así se han hecho lecturas analógicas de Platón y Aristóteles, con lo cual se revelan aspectos de los textos de estos clásicos que no hubieran sido halladas sin ese instrumento de análisis. Otro campo de aplicación de la hermenéutica analógica ha sido el de la literatura en general.
Otras aplicaciones: ha recibido en la antropología, en la que se han dado cuenta de que la analogía siempre ha sido el punto de apoyo de los antropólogos, a la hora de estudiar lo diferente. Lo mismo se ha hecho, para la historia. Las culturas remotas en el tiempo también son comprendidas mediante la analogía. También se ha aplicado al derecho, sobre todo, a los derechos humanos. Lo ha sido, también, a la sociología. Ha rendido buenos resultados en los estudios de género, principalmente en el tema del feminismo. Allí se ha visto que un feminismo analógico sería uno que evitara las exageraciones del feminismo unívoco tradicional, que busca la identidad con el hombre, y las del feminismo equívoco radical, que busca la diferencia total con respecto al hombre, buscando un feminismo analógico, en el que entre hombre y mujer se dé analogía, sean análogos, con sus partes de diferencia, pero también de complementariedad. Y, por último, ha sido aplicada al urbanismo y al turismo.
De este modo, resulta claro que la hermenéutica analógica ha crecido como construcción, atendiendo a sus partes proporcionales, y también como aplicación, encontrando nuevos campos en los que puede ayudar en la investigación de manera eficiente. Se ha consolidado como movimiento, según hemos podido apreciar.
9). Dr. Stefano Santasilia. Investigador de la Università Pegaso (Italia)
Sobre la analogía y la hermenéutica analógica de Mauricio Beuchot.
La analogía, así como nos la ha mostrado Mauricio Beuchot, es una proporcionalidad compleja porque es el intento de lidiar con la zona de rarefacción, donde no se da la luz completa, donde el latido de la realidad se deja vislumbrar en «claroscuro», diría María Zambrano. Y esto porque no podemos entender realmente la propuesta sin la referencia a Tomás de Aquino, filósofo y estudioso de Aristóteles, que añade un elemento fundamental: la relación analógica con la trascendencia en forma de excedencia. La analogía, entonces, se vuelve un reconocimiento de la excedencia de la relación y, por esto, quiere ser discreta, atenta. Porque no puede correr el riesgo de perder la mirada sobre la relación: por esto la analogía, entendida a partir de todo lo dicho, es fundamentalmente philía. La philía no se agota en la analogía, pero la analogía, para ser auténtica propuesta del habitar la traducción que es la vida humana, tiene que ser philía, es decir, capacidad de quedar en la relación reconociendo su excedencia y tratando de expresar sus rastros mediante aproximaciones. No puede cerrar porque, como un amigo discreto, necesita que el otro amigo se manifieste, se muestre como es, siempre en la relación. La analogía, como philía, nos recuerda que somos imperfectos – y por esto nuestra vida es negociación y traducción -, como imperfecto es el autor del Tratado de hermenéutica analógica, y por esto le podemos querer, y le podemos querer sobre todo como amigo. Y si la analogía es philía, es decir una forma del amor, entonces la hermenéutica analógica que ha inaugurado Mauricio Beuchot, es una analógica del amor. Aquel amor y aquella philía que siempre ha manifestado y que ha guiado su acción y su cuidado hacia mí, sobre todo cuando yo no lo tenía directamente a la vista.
Conocí al doctor Mauricio Beuchot en el año 2005 (joven doctorando italiano de estancia en México), y desde entonces no hay día en que no agradezca a la vida por este regalo, y hoy más que nunca, profundamente honrado de poder estar aquí con él y todos ustedes para rendirle homenaje. Gracias doctor Beuchot, gracias, querido Mauricio, gracias, amigo, gracias por todo y si esta breve reflexión les ha parecido demasiado incompleta, subjetiva, romántica o hasta cursi, les ofrezco una disculpa; consideren que, al final, “sólo” es una interpretación.
10). Pbro. Lic. Hugo García Salinas. Sacerdote de la Arquidiócesis de Puebla
Mauricio Beuchot -hombre, cristiano, filósofo, religioso y sacerdote- nos ha propuesto el modo de encontrar, contemplar, tocar y vivir la realidad sin contradicción, contrariedad, fragmentación ni yuxtaposición.
La analogía expresa la proportio de la adaequatio rei et intellectus, pues la realidad no sólo existe sino es sentida, intelegida, experimentada y expresada por el hombre, que la contempla sin dividirla y la entiende sin contraponerla. Es más, el hombre sabe que la realidad no es estática ni pasiva sino que, al estar relaciona a él, se vuelve dinámica y activa. Eso significa que, cuando la sabe sin capturarla, le permite ser en sí misma y con él.
La hermenéutica, como método, arte y ciencia –que sabe de la relación entre el hombre y la realidad, la lee y la interpreta, actualizándola en el aquí y ahora, considerando siempre su principio, su desarrollo y su meta, su pretérito, su presente y su futuro, su aquí, su allá y su acullá, su significado, su sentido y su valor. El hombre no sólo lee sino hace suya la realidad, plasmando su propia identidad. Con esto, el ser del hombre queda plasmado en el ser de todo lo demás.
Es decir, nuestro hermeneuta sabe que el Autor de la realidad ha capacitado al hombre para ser y vivir en una relación armónica con todo y con todos, en la que nadie deja de ser sino que se abre a un nuevo modo de ser y vivir: ser con el otro y para el otro, esto es, en la alteridad del amor y la comunión. Él, que conoce al Hombre en su Misterio, en su Palabra y su Sacramento, sabe que sólo el encuentro, la relación y la comunión hacen que todos sean uno y puedan realizar aquella vocación de ser uno sin estar en la oposición fragmentada de las fragmentadoras visiones, que no permiten ser lo que se es o permiten ser lo que no se es. Su Maestro, el mejor Hermeneuta, le ha enseñado a salir al encuentro y a asumir sin anular, como en la Encarnación, por la que se hace y es verdaderamente Hombre-hombre, y en la Eucaristía, donde transubstanciación no es anulación sino elevación de la realidad: Él se hace pan y el pan es hecho él.
Que la hermenéutica analógica, hecha ciencia, arte y método, haga que todos sean uno en aquella relación, que nace de ser, conocer y vivir en la alegría de ser uno, como el Uno y Trino.
Alocución. Dr. Mauricio Beuchot Puente. Profesor Emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México.
AGRADECIMIENTO.
Después de recibir estos textos en los que me expresan ideas y sentimientos acerca de mi persona y mi obra, me siento muy impulsado para seguir trabajando. Es muy aleccionador saber qué opinan los demás de uno mismo. Es lo mejor para evitar ser juez y parte, porque somos malos jueces de nosotros. Es preferible atender a lo que los otros dicen de nuestra conducta. Han sido varios testimonios, muy emotivos y al mismo tiempo muy objetivos. Me ayudan a reorientar las cosas donde se debe de hacer, y a continuar por donde ha sido lo correcto.
Es algo muy de agradecer el trabajo que se han tomado todas estas personas para expresar su opinión sobre mi labor, lo cual reconozco de veras. También quiero agradecer, especialmente, al Mtro. Juvenal Cruz Vega, por el trabajo que se ha tomado para organizar estos testimonios. Desde solicitarlos a sus autores, hasta darles esa estructura con la que ahora aparecen. Muchas gracias, Mtro. Juvenal, esto me ayuda con mi trayectoria intelectual y académica.
Alocución. Dr. Mauricio Beuchot Puente. Profesor Emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Agradecimiento.
Después de recibir estos textos en los que me expresan ideas y sentimientos acerca de mi persona y mi obra, me siento muy impulsado para seguir trabajando. Es muy aleccionador saber qué opinan los demás de uno mismo. Es lo mejor para evitar ser juez y parte, porque somos malos jueces de nosotros. Es preferible atender a lo que los otros dicen de nuestra conducta. Han sido varios testimonios, muy emotivos y al mismo tiempo muy objetivos. Me ayudan a reorientar las cosas donde se debe de hacer, y a continuar por donde ha sido lo correcto.
Es algo muy de agradecer el trabajo que se han tomado todas estas personas para expresar su opinión sobre mi labor, lo cual reconozco de veras. También quiero agradecer, especialmente, al Mtro. Juvenal Cruz Vega, por el trabajo que se ha tomado para organizar estos testimonios. Desde solicitarlos a sus autores, hasta darles esa estructura con la que ahora aparecen. Muchas gracias, Mtro. Juvenal, esto me ayuda con mi trayectoria intelectual y académica.

