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Retiran letreros de “zona restringida” en Playa Bagdad; México y EU revisan límites territoriales tras incidente

Por Luis Moreno

La colocación de seis letreros con advertencias militares atribuidas al Departamento de Guerra de Estados Unidos en Playa Bagdad, Tamaulipas, detonó una revisión diplomática y técnica entre ambos países para esclarecer su origen y confirmar la delimitación territorial en la desembocadura del Río Bravo.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó este martes que una empresa contratada por el gobierno estadounidense instaló los señalamientos, retirados más tarde por la Secretaría de Marina (Semar), luego de que organizaciones ambientalistas y habitantes detectaran su presencia. Señaló que el gobierno mexicano ya solicitó información oficial a la Embajada de Estados Unidos y que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) inició consultas técnicas para determinar con precisión la frontera en esa zona, cuyo cauce cambia de manera constante.

“De acuerdo con el tratado de aguas debe delimitarse claramente cuál es el límite territorial. En eso se está, para que a través de las instituciones de Estados Unidos y México se establezca con mayor información e instrumentación”, indicó la mandataria tras leer el comunicado conjunto que emitieron anoche la Cancillería y Semar.

El hallazgo

La mañana del lunes, integrantes de la organización ambientalista Conibio Global documentaron la presencia de varios hombres que, desde una embarcación procedente de Estados Unidos, colocaron estacas metálicas y letreros en español e inglés. En ellos se advertía que el área era “propiedad del Departamento de Defensa” —denominado Departamento de Guerra desde septiembre pasado— y que se trataba de una “zona restringida” donde se prohibía el acceso no autorizado, así como la toma de fotografías o elaboración de mapas.

Los ambientalistas alertaron que los postes habían sido instalados dentro de territorio mexicano, incluso algunos dentro del mar, y en un espacio considerado ecológicamente sensible por la presencia de manatíes, cocodrilos, aves migratorias y tortugas marinas.

Tras la denuncia pública, la Semar retiró los señalamientos y, junto con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), informó que en consultas preliminares con el Consulado de México en Brownsville no había confirmación de que hubieran sido colocados por una autoridad estadounidense. Horas después, Sheinbaum precisó que Washington reconoció la contratación de una empresa para instalarlos, aunque sin detallar el propósito.

Preocupación ambiental y pesquera

Conibio Global advirtió que la intervención podría afectar la fauna de una región clave para el monitoreo de especies en riesgo. Pescadores locales expresaron incertidumbre ante la posibilidad de que estos avisos marcaran restricciones futuras para su actividad, esencial en la costa de Matamoros.

La organización recordó que no es el primer incidente en la zona. En noviembre denunciaron la incursión no autorizada de la plataforma estadounidense LB JILL y la remoción ilegal de desechos espaciales del propulsor Starship en territorio marítimo mexicano.

Revisión técnica y diplomática en curso

La CILA revisará los instrumentos y mapas que definen la frontera, en cumplimiento de los tratados vigentes, para aclarar cualquier interpretación errónea. La SRE mantiene comunicación con la Embajada de Estados Unidos para esclarecer responsabilidades y evitar nuevos incidentes.

En tanto, autoridades federales reforzaron la vigilancia en la franja costera y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) evalúa posibles afectaciones en el ecosistema.

El gobierno mexicano espera que la delimitación precisa de la zona —donde el cauce del río cambia de forma natural— quede definida con apoyo de información técnica actualizada entre ambas naciones.

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